10 al 16 de marzo de 2012
Habiendo terminado la travesía de Machu Picchu, volamos a Lima para conectar un vuelo a Piura.
Cuando llegamos nos subimos a una van que recorría la costa hacia el norte; no teníamos definido hospedaje, ni tampoco lo buscamos vía web. Escuchamos de Zorritos, lugar calmo y económico para disfrutar de las aguas del Pacífico de Perú.
Un lugar que nos mencionaron captó nuestra atención. Daba al mar y estaba muy bien ubicado. Registramos el nombre y le indicamos al chofer que pararíamos allí, confiados en conseguir lugar…
Puede fallar
… y falló! Justo había una fiesta. Hospedaje completo. Era ya de noche y estábamos en un lugar sin nada alrededor. La ubicación inmejorable era aún unos kilómetros antes de llegar a Zorritos. Así que ahí estábamos, ya sin la van para seguir camino y sin lugar para dormir.
Quien nos atendió, nos señaló un hospedaje del otro lado de la ruta, aunque sea para pasar la noche. Y sin mucha alternativa, nos cruzamos. Pertenecía a un francés y era bastante improvisado, pero bueno, al menos resolvíamos el tema noche.

Unos vecinos memorables nos hicieron descansar poco; no da aclarar por qué permanecerán en nuestra memoria del viaje. El lugar no tenía siquiera el baño cerrado, pero bueno, éramos dos. Desayunamos rápido y pedimos un taxi para ir hacia Zorritos a buscar dónde parar. Le pedimos que nos esperara mientras averiguábamos disponibilidad y precios.
Ahora sí
A pesar de no estar programado de antemano, sorpresivamente para nosotros, hasta se podía negociar los precios de la habitación en vivo. Terminamos parando en Blue Point Hotel, un lugar pintoresco, por encima de la media en lo que a zona respecta, pero sin lujo extremo (también había, muy fuera de nuestro presupuesto, claro).
Teníamos aún muy en nuestra retina la satisfacción de una habitación con vista al mar, de nuestra Luna de Miel en Cancún.

La negociación incluía, de palabra, comer en el lugar. Obviamente pensamos en arreglar el número y hacer lo que quisiéramos después. Pero la verdad es que Zorritos no tenía mucho para ofrecer por fuera de la hotelería y el relajo de sus playas.

No es crítica, sino autocrítica. Hay público para cada lugar, desde ya. Pero para nosotros éste lugar sólo nos aguantaba hasta 3 días. Si hasta ese primer día quisismos dar una vuelta para almorzar y no había más que puestitos de comida en la calle.
Puede que haya evolucionado, pero en ese momento hicimos una caminata por todo Zorritos y a la hora estábamos de vuelta en la habitación del hotel.
Quizás no era temporada, quizás es así y a los que van les gusta que así se mantenga. Realmente no hay nada malo que decir de las playas; grandes extensiones de arena y mar precioso; incluso algo calmo para lo que el Pacífico nos tiene acostumbrados.

Obvio que parte de la gracia era dar una vueltita en las tricimotos que hacían de taxi, pero la mayor parte nos la pasamos en la playa.

El desayuno era el punto alto de la estadía, con el famoso café peruano que te sirven un concentrado en taza y cada uno lo estira con agua caliente a gusto, piña colada virgen, huevos revueltos y pan.

Dada la cantidad de días, esbozamos una excursión a Tumbes, pero así como fuimos, volvimos. Había movimiento y cosas por ver, pero al no tener mar, tampoco nos queríamos pasar el día allí. Almorzamos y pegamos la vuelta.

Las vistas durante el día eran espectaculares, pero el sol poniéndose en el mar siempre saca una ventaja paisajística importante (incluso con cámara matzomeno’)…

En líneas generales, éste viaje sentó las bases del modelo de vacaciones que emprolijaríamos de ahí en más. Mayor investigación previa, banderillear lugares a visitar o actividades a realizar y, a no ser que el destino lo amerite por abanico de posibilidades o nexo conector de transportes, no más de 3 noches en un lugar.
Inicialmente lo sentimos como un acierto. Para el final nos daríamos cuenta que no es tanto nuestro estilo de viaje, que necesitamos cosas para hacer, para visitar… movimiento.
Planificación, planificación, planificación. Por suerte, de todo se aprende, y más vale aprender viajando que in-viajando…