NEW YORK CITY

Año Nuevo 2013 (28/12/2012 al 04/01/2013)

Ya en sintonía de vacaciones, con calorcito en Buenos Aires hace unos cuantos días y con todo el mundo en Modo Fiestas ON, nos embarcamos un 26 de diciembre de 2012 hacia Miami, con 2 escalas previas más vale, porque «a vuelo regalado no se le miran escalas»; primero Santiago de Chile y después El Salvador.

Por primera vez alquilábamos auto con EconomyBookings y nos fallaba rotundamente; eran las fiestas y tenían todos los autos tomados, inventaron un error en la carga y nos dejaron perdiendo el tiempo entre llamado y llamado (a lo que solo nos ofrecían reintegro).

Era por un sólo día, no teníamos mucho tiempo, y debíamos ir a Fort Lauderdale, porque nuestro vuelo a NY salía de allí. Además teníamos pensado hacer shopping antes de partir, ya que habíamos arribado sólo con un bolso para los dos… y al Norte hacía frío, mucho.

Tanto frío venía haciendo que era de esos inviernos en los que se sufrían múltiples cancelaciones de vuelo. En el hotel donde paramos había pantalla con el estado de estos y, ciertamente, muchos en rojo. Estaba fuera de nuestro alcance el tema, así que nos fuimos al Sawgrass Mills Mall a comprar ropa y valija.

A vuelo regalado no se le miran escalas

Al día siguiente, arrancábamos de suerte, nuestro vuelo estaba OK. Era a Newark (New Jersey, en frente de NY) vía Cinccinati, obvio, no va a ser directo. Al llegar a éste último, se veía ya de arriba todo un manto blanco sobre el piso y las callecitas como perfectas cuadrículas resaltando en negro.

Almorzamos allí y, en un avión muy chiquito, volamos a New Jersey. Al llegar le avisamos a quien nos alquilaba el departamento que pasaríamos primero por Jersey Gardens a completar la parte de compras con algo más de abrigo; como había transfer gratuito, aprovechamos.

Luego nos amuchamos en uno de los últimos buses que salían de allí hasta Port Authority, ahora sí, ya en NYC.

DÍA 1 / Greenwich Village, casa

Tras una lenta entrada a Manhattan, y unos cuantos bucles en carretera (mezcla puente, tunel, barranca, etc) llegamos a la estación de Port Authority, donde debíamos tomarnos el subte.

Ya con un mensaje del dueño del departamento apurándonos para llegar (nos esperaba desde las 17 y habremos llegado a las 20; tenía razón, digamos todo) no tuvimos mucho tiempo para evaluar la máquina expendedora de tickets y sacamos 2 one-way. Estábamos a media cuadra de la estación Christopher St., así que allí nos dirigimos.

Sin haber asomado aún las narices al aire libre, salimos de la estación y nos encontramos con lo que sería nuestro barrio la siguiente semana: Greenwich Village.

Subimos los 3 pisos por escalera y nos encontramos con un departamento 2 ambientes muy prolijo y equipado, de época, pero bien mantenido… abajo, todo muy NYC, un bar de transformistas, Dunkin Donuts, etc.

Esa noche sólo nos quedó nafta para salir a caminar un poco, comer una pizza al paso y volver a descansar para arrancar con todo!

DÍA 2 / Reconocimiento

Si bien caminamos mucho el primer día, y ya con la 7-day-pass nos desplazamos casi que de Norte a Sur de Manhattan, la verdad es que no hicimos más que un avistamiento a vuelo de pájaro de la ciudad.

«A mí mucho el turismo de Ciudad no me gusta» SPZ

Mucha idea no teníamos de qué hacer, así que simplemente fuimos sectorizando los barrios para dedicarles medio día o día completo según las cosas que se podían ver/hacer.

Tal es así que, aunque disfrutamos las vistas y teníamos la sensación de estar cumpliendo un sueño, a Silvi mucho como que no le cerraba del todo la idea de ir a visitar ciudades… por ahora!

No tiene mucho sentido repasar el itinerario (además de no recordarlo bien), pero sí arrancamos hacia el Sur, viendo desde Battery Park la Estatua de la Libertad, y terminamos al Norte, por el Upper East Side (altura Central Park), pretendiendo entrar al Guggenheim sin éxito (ni ganas).

Volvimos nomás y nos dispusimos a organizarnos mejor para el día siguiente. Seguíamos aprendiendo a viajar, la parte de organización y planificación nos volvía a achacar en la conciencia.

DÍA 3 / Potpurrí

Empezamos temprano camino a Brooklyn. Queríamos ver Manhattan del otro lado, amaneciendo y cruzar el puente caminando.

El frío era tremendo. Las veredas y calles (algunas) congeladas y resbaladizas…

La vista, sensacional. No había nadie encima. Todo el mundo arrancando su día y nosotros paveando. Luego de unos minutos el cafecito se volvió indispensable, así que con combustible en mano cruzamos a pata el puente.

Había unas cuantas partes en reparación y, ciertamente, los ciclistas no estaban muy de ánimos para sortear los obstáculos de la gente sacándose fotos y el piso resbaladizo… presenciamos una que otra caída y pelea posterior.

Bajamos del puente y seguimos hasta Tribeca, recorriendo el City Hall, para terminar en Chinatown, en donde por primera vez degustaríamos el famoso ramen… delicia!

Entramos a un restaurant que tenía varias recomendaciones pegadas en la puerta. No nos atrajo eso. De hecho la mayoría de los lugares muestran langostas y otros frutos de mar en la calle o vidrieras. Simplemente entramos. Nos acomodaron en una mesa grande; al principio solos, luego se fue sentando gente con nosotros. Nos sorprendió, no sabíamos de la modalidad. Gran experiencia.

Luego un poco de Little Italy y subte hasta Central Park. Pensamos que el solcito ya habría elevado un poco la temperatura…

No fue así. Pero igual el paseo, las ganas de recorrer, no dejar de caminar (y el aporte del ramen sumó) y demás, nos daban la energía suficiente para seguir.

Extenuados, volvimos al departamento. A recomponer un poco la temperatura corporal, cambiar la ropa y volver a salir. Tocaban las luces de la noche neoyorquina.

Terminamos comiendo en uno de los clásicos Sport’s Bar, viendo fútbol americano de la única manera que se puede ver, acompañado de unas cervezas.

DÍA 4 / Año Nuevo

Posiblemente éste día amerite una entrada aparte, pero veamos que tal queda dentro del destino global. Fue quizás el día que se planeó con mayor anticipación e investigación.

Es un evento multitudinario, con varias aristas a resolver acorde al bolsillo y locura de cada uno. Al bolsillo, porque cenar en Times Square (en cualquier lado) no bajaba de US$ 1000 por persona. Y la locura, porque el vallado comienza desde las 15hs… si no querés gastar, o no parás dentro de la zona, tenés que estar desde ésa hora metido en Times Square y quedarte en el sector donde ya estabas hasta las 00hs del Balldrop (cuenta regresiva).

Recordamos que es invierno, no? Efectivamente, una locura. Primero porque hay mucha gente que lo hace; básicamente si fuiste a pasar Año Nuevo a NYC y terminas viéndolo por TV es un poco frustrante cuando menos. Y segundo, porque pagar esa plata para comer hubiese significado no poder seguir con el resto del viaje planeado.

Así que la investigación se volvió central. Dimos con una web que proponía igual algo caro, pero más accesible: BallDropPass. Una especi de Pub Crawl autogestionado en bares y restaurants aldeaños a Times Square. No, no llegabas a la avenida principal pero quedabas a una cuadra como cerca, y bueno, algo es algo. De cualquier manera comer en cualquier lado (incluso fuera de la zona señalada) tenía ya un sobreprecio, así que adelante. Eran US$ 250 cada uno, te daban una serie de 7/8 entradas a distintos lugares hasta la madrugada; bebida libre en todos, sólo en uno de ellos comida permitida (de cualquier forma en todos ellos había bandejeo con sliders que uno podía ir picoteando).

US$ 500, salado, pero nos organizamos con anticipación y fuimos a por lo que evaluamos como mejor opción.

Ahora sí, arrancamos el día temprano, pero tranquilos. Retiramos lo del BallDropPass (pulseras y entradas) y recorrimos tranquilos. La idea era volver a almorzar y dormir una siesta antes del raid festicholero.

Tomamos el ferry incluido para ir y volver de Staten Island, pasando por la Estatua de la Libertad. No, no fuimos a ella, bastante tramiterío había que hacer para visitarla en su momento, además que estaba una parte interna en reparación.

Recorrimos a paso light alguno de los spots que aún quedaban por visitar…

… casita, almuerzo, siesta y: ACCIÓN!

Teníamos para arrancar a las 21hs, pero la ansiedad nos carcomía. Nos pusimos las gafas que le compramos sobre el Brooklyn Bridge a un africano y estábamos listos para comenzar la jornada.

Llegamos a nuestra primera parada del BallDropPass a las 20hs (nos dejaron pasar igual), y con ella teníamos que sortear la primera barricada que instala la policía (al menos en ese entonces arman un radio de 4 cuadras, con control en cada una de ellas). Mostramos las pulseras, los tickets y… adelante!

STOP 1: Lucky Cheng’s Drag Queen Show

En el primer lugar tenías habilitado la comida, así que tocaba cenar acá. Las Drags atendían todo el local, desde la barra hasta las mesas, y el infaltable show.

Nos acomodamos en una mesa en la que un grupo de amigos, previa reserva, se disponía a pasar la noche entera allí. Nosotros sólo estaríamos un rato, haciendo base de comida para beber indiscriminadamente luego; pues claro, éramos jóvenes, estábamos solos, hacía frío afuera y teníamos que hacer rendir lo pagado.

Toda la gente, hasta los guardias de seguridad, con una energía y felicidad constante. Realmente se respiraba muy buena onda.

Antes de irnos, afuera, las chicas te invitaban a volver. Suficiente para nosotros, a la siguiente parada.

STOP 2: algún bar irlandés

Pasamos por algunos tragos, parada breve para seguir arrimándonos a Times Square.

Lo que nos alucinó de éste lugar, y luego veríamos que se repite en todos lados (al menos en Manhattan), es que realmente todos los bartenders eran híper-profesionales; ninguno te mezclaba el Tang con el Nikov y a otra cosa. Lo otro que nos encantó es que podíamos pedir cualquier cosa… el all-inclusive se hacía sentir, y estaba valiendo cada centavo.

STOP 3: Copacabana

El frío ya no se sentía en la calle, y eran ya (o recién) las 11.

Sobre la 47 y 8, nos encontrábamos a escasos metros del epicentro estrella de la noche, lugar que suele albergar hasta un millón de personas…

Entramos a lo que, al menos en Argentina, sería un boliche tradicional. Espacios grandes, música bien fuerte y muchísima gente, pero mucha en serio.

De impronta marcadamente latina, se escuchaban rumbas, salsas y todo tipo de música caribeña. Bailamos un poco, y 15mins antes de las 00hs abandonamos el lugar.

STOP 4: BALL DROP!!! (necesito mayúsculas más grandes)

Cuestión que saliendo de Copacabana y a una sola barricada de la calle Broadway en Times Square (ahí donde está el stand de Tickets), quedamos parados…

Ya para esa altura, la alegría nos desbordaba de una u otra forma. Teníamos algunos lugares más para visitar en el circuito, y si bien escuchar a Taylor Swift sin verla, sabiendo que estaba en la parte final del show previo a la cuenta regresiva podía ser entristecedor, no lo sentimos así. Habíamos entendido la modalidad del pub-crawl éste y estábamos sobradamente conformes con nuestra decisión; caso contrario, estaríamos a 5 cuadras, viéndolo por TV.

Sucede que había muchos en el tumulto ansiosos por pasar; se empiezan a escuchar gritos hacia la policía para que bajen las barricadas. Nos miramos. No queríamos líos, sabemos que la policía estadounidense no da para bromas, menos en una fiesta multitudinaria, menos después del 9/11, etc.

La gente empieza a empujar y nos asustamos un poco. Y de repente… una decisión inteligentísima por parte de la policía; en lugar de frenar/pelar contra el malón a escasos minutos de Año Nuevo, bajan las barricadas y nos dejan pasar a todos.

30segs más tarde estábamos en el medio de Times Square, con vista directa al BallDrop.

Fue realmente emocionante! Antes del countdown, Imagine de Lennon. Después, New York New York de Sinatra. Fuegos artificiales, papelitos, gente gritando, cantando, bailando. Es indescriptible, sin dudas uno de los puntos más altos de todos los viajes… y no sólo por la épica del arribo hacia el lugar.

STOP 5+: lugares varios de recuerdos borrosos

La gente descongestiona rápidamente Times Square post-countdown. A las 00:15 ya no quedaba casi nadie. Todos huían a sus fiestas y juntadas, o a sus hogares, desconocemos.

A nosotros nos quedaba continuar… queríamos continuar.

Habremos ido por lo menos a 2 lugares más, sino a 3. Tampoco tenemos mucho registro fotográfico para recordarlo. Sólo un bailarín que invitó a dar unas vueltas acrobáticas a Silvi en uno de ellos, y quizás alguna que otra charla (posiblemente a los gritos) con alguien que tampoco recordamos muchos.

Casi terminada la noche, tocaba volver. Elegimos volver a pasar por donde habíamos estado y ya no quedaba nada, ni el escenario. La calle funcionaba normal.

Tomamos el subte y nos desmayamos en la cama hasta el día siguiente. Vaya a saber uno cómo amaneceríamos.

DÍA 5 / El primero de 2013

Sorprendentemente nos levantamos bastante enteros. Quizás lo que dicen de beber buenas marcas tenga algo que ver, quizás tengan que ver tantas otras cosas…

Pasamos por el Rockefeller Center para probar suerte con dos cosas: subir al Top of the Rock (mirador del edificio) y patinar sobre hielo. Ambas eran bastante caras, así que nos inclinamos por una sola, el mirador. Nos habían aconsejado éste en lugar el Empire State, y siendo que te cobran para ambos, debíamos optar por uno de ellos. Sin entrada previa, no se sube así nomás, sino que te indican a qué hora volver.

Así que mientras tanto caminamos y caminamos.

Visitamos la juguetería Fao Schwarz, conocida por sus juguetes de alta gama, peluches gigantes y actividades interactivas (como el pianito). Hasta que llegó nuestro turno en Top of the Rock.

Nos tocó de noche. Lo ideal es al atardecer, cuando se empieza a poner el sol y las luces van cobrando vida, pero se logra si se planifica con tiempo, sino lo que toca, toca.

Como dato de color, mientras nos separaban en grupos para dividir ascensores, los guías preguntaban a la gente cómo habían pasado la noche de Año Nuevo… todos respondieron que muy bien, y luego a modo de chiste preguntó si alguien de casualidad había estado en Times Square. Se escucharon comentarios del tipo: «No», «No, imposible» y hasta «Hace 10 años que vivo acá y nunca fui». Nosotros dijimos: «Nosotros sí estuvimos» y aunque no les podamos transmitir la cara que nos pusieron todos, quizás se la imaginen. Obviamente nos preguntaron si habíamos esperado desde el mediodía en el lugar, pero no. Hasta que llegó el ascensor les contamos de nuestras peripecias, y quedaron boquiabiertos. Principalmente les costaba creer que la policía haya accedido a la turba. Fue como un mini-momento de fama en el que nos preguntaban como si fuésemos intrépidos turistas.

Luego apreciamos toda la decoración que en breve desaparecería una vez pasado el clima festivo.

Recorrimos también el store de la NBC y volvimos al departamento.

DÍA 6 / Ground Zero y 911 Memorial

Siguiendo con las visitas a lugares importantes, y ya moviéndonos como peces en el agua con el transporte público y demás, empezamos hacia el Norte.

Siendo fanático de Seinfeld, tenía que ir al mítico restaurant en el que transcurren muchas de las conversaciones más hilarantes de la serie. Y lo loco es que es sólo la imagen de afuera, porque adentro no es nada que ver.

Luego, al visitar el lugar de las Torres Gemelas, un espasmo de silencio se apodera de uno. Si bien la mayoría lo recorre como una atracción turística, el respeto que se siente en el espacio es para resaltar. Obviamente, hay muchos con familiares caídos en el atentado, que dejan flores o cuadros, los demás contemplamos el pozo, la fuente, el lugar donde estaban los edificios y como, en donde el concreto casi que ni da lugar al aire, un hueco enorme abre en dos la ciudad de los rascacielos.

La noche terminó en un bar con StandUp, el cual (sin subtítulos como uno acostumbra y sin estar tan en tema de la actualidad americana) tuvo momentos difíciles de seguir, pero acabó siendo muy entretenido.

DÍA 7 / Museos

Aunque no somos muy afectos a los museos, teniendo tiempo y sabiendo que se trata de los monstruos de la especie, teníamos que ir…

El MET (o Metropolitan Museum of Art) y en American Museum of Natural History fueron los elegidos. Básicamente porque comprobamos el tip ahorrosapiens leído en internet: los valores de entrada son precios sugeridos, si uno quiere dice que no tiene dinero para pagar y le dan la chapita para ingresar igual. No llegamos a tanto, pero entramos ambos por 10dls a cada uno de los dos.

Sin temor a equivocarnos, el MET nos pareció de lo mejor. Repitiendo el hecho de no disfrutarlos, éste sin duda nos entretuvo al menos 3hs, y nos quedó mucho por recorrer. No así el otro, que no nos gustó para nada y habremos estado con suerte 1hora.

Algunas apropiaciones de la muestra son realmente obscenas, en tamaños y cantidades. Y sabiendo, superficialmente, todo el conflicto que hay detrás de gran cantidad de ello (Egipto sobre todo), no dejaba de quedarnos una sensación de rareza, de que mucho de lo que allí estaba, simplemente no pertenecía; quizás no a nivel animales en zoológico (otra cosa que nos agrada para nada), pero por ahí iba la cosa.

DÍA 8 / El último día

Y acá pudimos darnos unos gustos antes de abandonar el frío y dirigirnos al Sur, a la Florida.

Primero, en otra gran caminata por varios rincones de la ciudad, repitiendo los más deseados y exprimiendo cada centavo del 7-day-pass del subte. Entre melancólica y realizada, nuestras sensaciones encontradas durante el día.

Pudimos patinar sobre hielo y terminamos yendo al MSG (Madison Square Garden) a ver un partido de NBA: New York Knicks (donde jugaba Pablo Prigioni) y San Antonio Spurs (Manu, no hace falta decir nada más).

Justo, justo, justo, ambos se cruzaban durante nuestra estadía y en NYC. Las entradas las tenía desde que se da a conocer el fixture de cada franquicia, no nos lo podíamos perder.

Silvi hubiese preferido darle otro destino al valor de su entrada, pero se entretuvo a su manera; de cualquier forma, los americanos son ‘los putos amos’ de entretenimiento, así que aunque no te guste lo que fuiste a ver, te divertís con otras cosas.

En datos que no le importan a nadie, los Knicks que venían muy bien en el Este, terminaron ganándole a los Spurs, que también venían bien en su Conferencia. Prigioni fue figura, yo ví un partido de NBA y estábamos listos para abandonar la Gran Manzana…

Deja un comentario