SEVILLA

11 y 12 de mayo de 2014

Tanta, pero tanta suerte nos tocaba en éste viaje que llegábamos al último día de la Feria de Abril en Sevilla, sin en mayo. Aunque no era el momento más concurrido ni de mayor movimiento, pegamos justo el fin de semana previo al desarme y, aunque sea, la pudimos ver y participar.

De fiesta con más de 40º

Por fortuna, y siendo domingo, hicimos rápido los 120kms desde Cádiz para poder llegar al mediodía a la Feria. Pilar María nos haría de host, hija de Christian, quien nos recibió en Cádiz. Diego, su hijo unos meses mayor que Maitena, nos acompañaría en la aventura.

Comimos y bebimos en una de las tiendas al son de música tradicional española, baile y risas.

Luego a recorrer el centro. O lo que se pudiera… llegamos hasta los 46º de temperatura, un horno!

Nos dirigimos primero al Puente de San Telmo, para orientarnos desde un punto de entrada más que conocido de la ciudad, con vistas a la Torre de Oro y a pocos pasos del Alcázar de Sevilla y la Catedral y la Plaza España.

Empezamos por la Catedral, contemplando la Giralda (inferior). En busca de sombra, paramos a tomar algo en un café y probamos la refrescante horchata de chufa.

Luego, salteamos el Alcázar para ir directo a Plaza España. Cuando Silvi había pasado por Sevilla, estaba en refacción, y si bien la recordaba hermosa, los andamios y la falta de agua le quitaban su verdadero encanto.

Esta vez no defraudó. Y ambos coincidimos en que, de todo el viaje, ése fue el lugar más lindo que visitamos, por lejos.

Extenuados, y precisando un lugar sin sol y con aire acondicionado, volvimos al departamento a descansar.

El casco histórico más grande de España

Tanto nos gustó la Plaza España que, al día siguiente volvimos, y arrancamos por allí, un poco más frescos y recompuestos del día previo.

Pasamos también por la parte moderna, visitando Las Setas o, formalmente, Metropol Parasol…

Y luego volvimos hasta la Catedral para visitarla por dentro. Teníamos un vuelo que tomar, y debíamos elegir entre Catedral o Alcázar; sabiendo que la visita de la primera era mucho más realizable en los tiempos que disponíamos, optamos por ella.

La tumba de Colón y La Giralda se llevaban los laureles de la visita, aunque su diseño y estilo gótico también merecían atención y reconocimiento.

Subir al campanario no es complicado, aunque el cochecito debió quedar abajo, más bien.

Las vistas, aunque por medio de la reja, valen la pena.

Y así como así, otro punto del itinerario se nos pasaba en muy poco tiempo, y dejándonos tanto por visitar.

Un drástico cambio climático nos esperaba camino al Norte, y sumado a que debíamos devolver el auto en SVQ (aeropuerto Sevilla), nuestra primera experiencia con una aerolínea low-cost (Ryanair) a Santiago de Compostela nos inquietaba bastante.

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