15 de mayo de 2014
Quizás Santander no merezca estar en éste racconto. Sí, pasamos por allí. Sí, estuvimos un par de horas recorriendola. Si, incluso almorzamos allí. Pero ese día nos encontró medio entreverados a nivel logístico, y no logramos orientarnos en ningún momento.
Santanalgo…
Sabíamos a dónde enfilar (más o menos), pero no muy bien qué ver y/o qué hacer. Ya que pasábamos, la pusimos como punto intermedio de viaje para almorzar, pero en cuanto terminamos, nos volvimos al auto y continuamos.

Quizás el afán de conocer la mayor cantidad de lugares, sólo por pasar por ellos, nos empezaba a marear un poco y nos confundía un poco el horizonte del viaje.

Obviamente ubicamos la Catedral, y algún que otro edificio importante, pero nos quedó sensación de vacío.

Queriendo recordarlo, incluso, es como si fuese un gran bache. Posiblemente nuestras cabezas empezaban a confundirse ya tanto lugar y tanta cosa nueva.

Otro gran aprendizaje generado para viajes futuros…