15 a 20 de septiembre de 2014
El presupuesto familiar y de la Cía sólo alcanzaba para hostel, así que el HI San Diego Downtown sería nuestro albergue durante la casi semana de estadía en San Diego.
Nunca tuvimos pretenciones, y priorizamos siempre ubicación antes que lujo, así que la propuesta de Hostelling International nos venía como anillo al dedo; en pleno Gaslamp Quarter, a pocas cuadras del Convention Center… y siempre que el turismo atrae con eventos los lugares suelen elevar sus precios y la disponibilidad se achica considerablemente.

Sí, éramos la única familia en el Hostel, pero no tuvimos nada de qué quejarnos, sino todo lo contrario.
Lado A(le) / Lado B(each)
Habiendo llegado un domingo por la noche, al día siguiente comenzaba ya el compromiso laboral asumido. Si bien como en casi todas las participaciones de éste estilo la gran mayoría asiste a la inauguración y luego se agenda aquellas charlas de interés para su carrera o profesión, aprovechando intermedios para visitar y recorrer, la inversión estaba hecha y había que exprimirla.

Por el otro lado, el equipo femenino aprovechaba para visitar playas aledañas.

Ocean Beach y Pacific Beach fueron las ganadoras del destino en los inicios de la semana.

Maitena aprovechaba y se entretenía con los souvenirs de la feria.
Lado C
Luego tomaban vida los espacios comunes; alrededor de las 17hs nos reencontrábamos y dábamos un paseo por el Gaslamp Quarter.

Tomábamos alguna que otra cerveza y recorríamos el bonito centro de San Diego.

El estadio de los San Diego Padres estuvo con movimiento cada noche y nos tentamos en más de una oportunidad de entrar y ver el espectáculo, pero sin mucho interés por el deporte en cuestión, simplemente pasábamos de largo.

El clima convertía cada noche en un momento de máximo disfrute, y el ambiente que se respiraba acompañaba la sensación.

Las excursiones
Simplemente dos actividades nos apartaron de San Diego. Una, la tarde obligada de compras al límite con Tijuana, México, en el Mall Las Américas Premium Outlets. Desde allí se veía el muro a escasos metros.
Naturalmente no hay fotos de ése día, pues entre compras y criatura, las manos siempre acababan ocupadas.
Luego, terminado el congreso, destinamos un día para ir al Zoo de San Diego. Al parecer se trata de una de las excursiones obligadas, y tanto Miri y Gianni (compañeras del trabajo con quienes compartimos esos días) que ya habían ido, insistieron en qué debíamos conocerlo y que a Maitena le encantaría.

Es cierto, así fue. Es un gran lugar, y el panda rojo no se ve en todos lados. Pero mantenemos nuestra postura de no disfrutar del todo este tipo de espacios.

De cualquier manera, compartir tiempo fuera de la oficina nunca viene mal y disfrutamos el paseo antes de tener que volver a Los Ángeles para retornar a casa.