LIMA

2 al 4 de marzo de 2012

Tres meses habían pasado del retorno de nuestra Luna de Miel y ya estábamos con los pasajes en mano para nuestras primeras vacaciones de casados… todavía faltaban 7 meses, pero tenerlo en el horizonte ayuda siempre a sobrellevar el año laboral.

Ni los muebles teníamos, pero ya estábamos comprando los aéreos a Perú.

Porque, como dijimos al visitar Chichén Itzá: hay atracciones que van a empezar a quedar limitadas para el turismo. Esas pirámides ya no podían subirse, y Machu Picchu no era la excepción; si bien aún puede recorrerse, el cupo diario ya estaba siendo limitado desde hace unos años.

Así que vía Santiago de Chile, en donde una aceptable escala nos permitió tomar unas cervezas y almorzar huacamburguesas en el aeropuerto, llegamos ya de noche a Lima.

Limados

Teníamos habitación con baño en un Hostel de Miraflores, el Hostel Kokopelli Lima, muy bien ubicado y de precio razonable. Pero el baño privado no estaba en la habitación, sino que caímos en el clásico baño-con-llave en la zona de baños. Ni tan grave, eran sólo dos noches…

Dejamos las cosas y, primero lo primero en Perú: A comer!

Antes de cenar queríamos dar una vuelta por el centro de Miraflores, pero los aromas que salían de cada cocina y la invitación a un pisco-sour de cortesía nos modificó los planes. El primero de muchos ceviches, ya desde la primera noche, con ese cilantro tan característico de los platos peruanos. Luego si, la digestión con una caminata no muy extensa, ya que los días de vuelo son agotadores de por sí.

Unas vueltas

A la mañana siguiente, teníamos todo el día para recorrer. Encaramos para la parte histórica (aunque en Perú deja sabor a injusticia señalar una sola de ellas) en donde se encuentra la Plaza de Armas, la Catedral, el Museo de la Inquisición y varias Iglesias, como la de San Francisco de Lima.

El día acompañaba de manera inmejorable. Y caminamos, y caminamos…

Otra de las cosas que queríamos conocer era el Mercado Central. Nos llamó mucho la atención el marketing de algunos productos…

Y ya de nuevo por Miraflores, bordeamos la Huaca Pucllana, una construcción del siglo V de nuestra era, que supo ser un importante centro ceremonial y administrativo. Su grandeza está reflejada en la configuración de una arquitectura monumental, hecha en adobe pequeño y forjada sobre la base de continuos adosamientos y remodelaciones, realizados durante los tres siglos que tuvo vigencia. 

No habíamos hecho búsqueda previa de puntos a visitar, la Huaca Pucllana nos encontró a nosotros, y nosotros nos enteramos después de qué se trataba.

Pacífico final

Y para ir redondeando un día de mucha caminata, canchereando en ojotas previo a la exigencia de Machu Picchu, nos desplazamos al acantilado de Miraflores, a ver el sol ponerse sobre el Océano Pacífico.

Bajamos el día con unos mates en el Hostel, como deber ser…

… y cerramos con otra furiosa comida autóctona, también como debe ser, sino para qué viajamos, no?

Al día siguiente, debíamos madrugar para tomar nuestro vuelo a Cusco, donde nos esperaría una gran aventura.

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