6 al 8 de mayo de 2014
Caía la tarde y Andalucía ya nos abrigaba con su calor y días extendidos de Primavera. Tras 300kms desde Toledo, y acabando en un total de 400 desde el punto de partida (Madrid), desensillábamos en el hotel reservado dentro del casco histórico.
En esta oportunidad, la Pensión Cibeles nos haría de casa durante 2 noches. Al llegar entramos en pánico. Estábamos con el auto en calles ínfimas y atravesando cámaras de fotomulta a diestra y siniestra. Sumado a que el hospedaje estaba en una calle peatonal, sin acceso automotor, el stress se hizo carne.
Después de bajar las valijas, y de mentalizarnos que pagaríamos un fangotal de multas, lo resolvimos cruzando el auto al otro lado del Guadalquivir, en cuyas calles se podía estacionar.
Por suerte al hacer check-in y consultar sobre la situación de tránsito, nos informaron que sólo tenían que cargar en un sitio público destinado al turismo la patente de nuestro auto, y eso nos permitía circular por el casco histórico, respaldados en estar alojados dentro de él… fiuuuuu!
Nocturna
Pasado el temblor, duchados y acomodados en una ínfima habitación sin lugar para cuna (Maitena durmió en la valija abierta y con amuchamiento de frazadas), nos fuimos a caminar y tener una primera impronta de la ciudad.

Hicimos un tapeo acorde a la situación. Era el día 1 de nuestro roadtrip independiente; hasta entonces la base en Madrid nos tenía con muletas.

Con un cansancio fenomenal, nos desmayamos en la cama para empezar al día siguiente con energías renovadas.
La Ciudad de los Patios
Siendo récord de sitios Patrimonio de la Humanidad, Córdoba goza de uno de los eventos más bonitos y pintorescos de expresión total en cada calle, cada rincón.

Llegamos unos días antes del inicio de la Fiesta de los Patios (usualmente segunda y tercera semana de mayo), la preparación ya era evidente y Córdoba brillaba.

Sin dudas, una de las ciudades que más nos gustó del itinerario. Daba ganas de quedarse un día entero en cada lado, tomando mate, durmiendo una siesta, conversando, contemplando…

Las caminatas se hacían mucho más llevaderas. Los angostos pasajes con toldos arriba nos cuidaban a todos y permitían disfrutar de los paseos comerciales.

A una cuadra de nuestro hospedaje, el Molino de la Albolafia, el Puente Romano y la Torre de la Calahorra nos situaban con la icónica foto de Córdoba a pocos pasos.

Desde afuera se la veía preciosa. Pero el verdadero encanto de la ciudad está dentro. Al respetar bastante las alturas de las edificaciones, y por encontrarse en una depresión geográfica, la única forma de vivir su historia es dentro del casco.

Algunas particularidades afloraban, pero en su mayoría la impronta se mantenía, el verde acompañaba y las flores embellecen cada centímetro.

Las vueltas podían volverse interminables…

… Maitena encima estaba de buen humor.

Terminamos destruidos, casi sin darnos cuenta estábamos en un banco de plaza, contemplando el río y sin energías para continuar.

Dimos por acabado el día. Al siguiente, debíamos madrugar.
Mezquita-Catedral blend
Un must de Córdoba es la Mezquita Catedral. Obviamente con entrada paga, y de elevado precio para nuestro presupuesto de viaje. Por fortuna nos enteramos que abre gratuitamente por media hora para aquellos que ingresen a realizar prácticas religiosas.

Así que allí estábamos… junto a los low-cost travelers y los fieles que oraban.
Increíble cristalización de lo que fue la batalla cultural y religiosa que primó en el Sur de España. Una mezquita de pura cepa, con una iglesia incrustada en su centro. Un ejemplar único en su especie, desde ya.

Terminada la visita, nos subimos al auto y seguimos viaje… La Alhambra nos esperaba a 200kms.