15 y 16 de mayo de 2014
En Bilbao por lo menos haríamos dos noches en el mismo lugar, misma habitación, misma cama. Para ése entonces no era poca cosa.
Arribamos cerrándose la tarde, pero a un mes del verano aproximadamente, teníamos el plus de gozar de unos días un poquito más largos, así que aprovechamos.
Aquí también nos costó estacionar el auto. Nuestro hotel estaba en la zona peatonal del centro y tuvimos que hacer malabares; balizas, descargar valijas, uno haciendo check-in, el otro cruzando el auto a la zona de libre estacionamiento, etc. Ya para ese entonces tampoco nos sorprendía ni estresaba tanto.
Todo lo que está bien
Bilbao, País Vasco… es todo lo que dicen que es, y es todo lo que está bien. Empezando por la comida, lejos la mejor del recorrido completo, siguiendo por su gente, de primera impresión un tanto hosca pero nada más que al principio, continuando por los lugares, sus rías, puentes, intervenciones artísticas y tantas otras cosas.

Estábamos cerca del Guggenheim, donde nos topamos con ‘Maman’ de Burgeois, una escultura de 9mts de alto inspiarada en su madre, como una araña capaz de tejer la tela de los afectos y también quedar atrapada en ellos.

El lugar donde está ubicado es impecable. La Ría del Nervión bordeándolo, el Puente La Salve de fondo. Una plaza par niños al lado. Era para quedarse y volver a ir.

Y por supuesto eso hicimos al comenzar el día siguiente. La entrada nos pareció un tanto cara, y no siendo enamorados del arte, disfrutamos volver a pasar por allí y seguimos para recorrer otras partes.

En esta oportunidad, de fondo ‘Puppy’ (en español Cachorro); escultura de Jeff Koons recubierta con plantas naturales, que se reemplazan a medida que dejan de florecer.

La plaza también nos ocupó un pedazo de la mañana; no hay que olvidarse que los chicos también vienen de vacaciones, y ellos necesitan jugar.

Previamente, desayunamos un ‘Café pobre’, el cual incluía un pocillo chico y un croissant por 1€.

El camino por la ría es mágico. Y las plazas decoradas a la perfección.

Todo lleno de gente ocupada en distintas actividades: desde marchas por la independencia vasca (en euskera; lengua autóctona que supo estar al borde de la extinción y promueven recuperar) hasta conciertos de música clásica.

El abanico nos pareció super amplio y entretenido. Quizás no seamos bichos de museos, pero el arte que se expresa en las ciudades que recorremos si nos entra por todos los sentidos, y lo disfrutamos mucho más.

Sin dudas, pasó a formar parte de la lista de ciudades en la que nos gustaría vivir…

… y no sólo por la comida, o esa tabla de pintxos que nos devoramos la última noche. Sino porque Bilbao, es todo lo que está bien en España. Y si lo concluímos sin haber tenido tiempo de ir a Donostia, creo que aún tiene resto para competir con cualquier lugar del mundo.